Hambre y pobreza: Desesperación de una sociedad endeudada

29.06.2009

Imaginemos por un momento el instante en el que tras comenzar un proyecto de vida, elegir una vivienda, formalizar una hipoteca , comprar un coche y tener un hijo, una crisis como todas las que de vez en cuando hacen su presencia en los ciclos históricos, comienza a ser una constante en los telediarios de las familias de clase media.

Una crisis más, problemas, menos subidas de sueldos, todo más caro… vale hasta ahí la sociedad española está acostumbrada a estos periodos.

Imaginemos también, un pequeño empresario que expande su negocio en tiempos de bonanza a través de la financiación que, sin problemas, le concede un banco y llega a acuerdos de prestación de servicios con la administración pública y se convierte en proveedor de la administración pública española. Tierra fértil y próspera para avanzar y crecer, unos y otros, familias y pymes.

Pero  la crisis se agrava y las medidas tomadas no funcionan y cada vez suben más los tipos de interés y cada vez se reduce más el consumo y la demanda y la productividad cae en picado y comienzan los despidos y las deudas del estado se desbordan y las administraciones públicas no pueden pagar a las pymes porque no tienen liquidez y los bancos optan por cerrar el grifo de la financiación y cae el precio de la vivienda y… todo se desmorona.

Las familias y empresarios de la clase media emergente, sector de la sociedad clave en términos de crecimiento, se ven literalmente en la calle.

Mas de 100.000 pequeñas y medianas empresas han cerrado en lo que va de año y los desahucios de viviendas, se cuentan por  miles.

Los comedores de Cáritas reciben a familias enteras y la policía comienza a tener que hacer frente a una ola de robos de productos destinados a las necesidades básicas, alimentos, medicinas, vestidos.

Las madres y padres roban pañales para sus hijos, los jubilados medicamentos para sus achaques y los empresarios amenazan con huelgas de hambre o situaciones aún más críticas, en caso de no recibir los pagos pendientes de la administración.

Una sociedad que se desintegra, que sin duda alguna necesita reunificarse, reorganizarse y encontrar un camino.

Hoy, Cáritas alerta de la petición de 600.000 ayudas para asistencia básica como cierre de 2008 y más del doble en lo que va de 2009, cifras desconocidas en 40 años.

Protección social, basada en alimentos, vestido y atención para las familias españolas en situación de desempleo. Las cifras alertan de más de 1,5 millón de personas sin prestación alguna, cifra que se verá altamente incrementada en los próximos meses.

La pobreza de esta crisis responde a dos nuevos sectores:  La clase media emergente que debido a la pérdida del empleo y la vivienda familiar por impago se ve en situación de desprotección y las personas que tradicionalmente Cáritas inserta en la sociedad y que han sido las primeras en sufrir los desastres de la crisis.

Familias jóvenes con niños pequeños con ingresos cero, hombres y mujeres sin hogar y viudas con pensiones mínimas es la fotografía de Cáritas hoy.

Crítica y caótica la situación de una sociedad que no puede hacer nada por proteger a sus familias, sus niños y sus mayores de una crisis sin precedentes.

Una sociedad que no tiene los medios, ni los fondos públicos para elaborar políticas de protección social y reunificación de un estado que se desmiembra y se desmorona a medida que pasan los días.

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